«After Eight 12 extended mix»
Una chocolatina gigante de menta de 12 pulgadas con envoltorio iluminado
El plan era sencillo. Una After Eight no tiene suficiente chocolate y menta para satisfacer a quien de verdad quiera agrandar snacks. Y aunque Nestle ha elegido un diseño y envoltorio discretos, pensamos que necesitaba un toque sofisticado y tecnológico para destacar entre los dulces de sobremesa.
Así nació la After Eight «12 pulgadas, versión extendida».
Empezamos comprando los ingredientes:
600g de chocolate negro
5 cucharadas soperas de glucosa en polvo
400g de azúcar glas
100ml de agua
5 cucharaditas de esencia de menta

Primero fundimos la mitad del chocolate. Elegimos chocolate de comercio justo de marca Co-op, pero mejor dejar fuera la política comercial del mundo de los snacks. Para fundirlo, coloca un bol suspendido sobre una cacerola de agua hirviendo; así el chocolate no se quema y puedes removerlo para comprobar la textura.
Vertimos el chocolate en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal, lo extendimos fino y lo enfriamos en la nevera.

Para preparar el centro dulce de menta, calentamos agua y glucosa en un cazo y fuimos añadiendo azúcar glas mientras seguíamos calentando hasta obtener una mezcla espesa y pegajosa.

Necesitamos varios intentos para conseguir la consistencia correcta: enfriábamos en la nevera una cucharada de mezcla para comprobarla. Cuando nos pareció bien, retiramos el cazo del fuego y dejamos enfriar. Cuidado con esta mezcla: no la probéis caliente. Pensad en napalm.
Al día siguiente sacamos con cuidado la mezcla del cazo y la pusimos en un bol, sin raspar los bordes porque allí el azúcar se había cristalizado. Mezclamos la esencia de menta y la extendimos sobre la base de chocolate.
Para distinguirla de las demás After Eight, intentamos colocar unas luces LED de estilo espectacular antes de verter la capa superior de chocolate. Habrían quedado bien, pero alguien nos recordó que probablemente las luces LED no se admitirían como ingrediente de una chocolatina. En vez de eso, fundimos el chocolate restante y lo vertimos por encima, extendiéndolo con el dorso de una cuchara hasta darle la textura refinada de una After Eight.
Dejamos enfriar la chocolatina terminada mientras preparábamos un envoltorio que la distinguiera de las demás.
Fuimos a una tienda de manualidades a comprar cartulina fina y lujoso papel dorado. Usamos el envoltorio original como guía, reprodujimos cuidadosamente las letras a mayor tamaño, las calcamos en la cartulina y las coloreamos con rotulador.

Hicimos el motivo del reloj con recortes de papel dorado y rotulador. Luego ajustamos el tamaño y cortamos otra cartulina igual para la parte trasera, con una «muesca» extra para sacar la chocolatina con facilidad.

La cubierta quedó bien, pero por la noche (la After Eight es una criatura nocturna) resultaba algo sosa. Recuperamos las luces LED y colocamos una fila de luces rojas bajo la parte frontal del sobre y dos verdes alrededor de la muesca.

Una vez pegado el sobre, las luces iluminaban la chocolatina y evitaban cualquier confusión sobre por dónde sacarla.


