«Halloween 54321»
Una barrita gigante para la noche de Halloween
Quien tenga menos de 20 años quizá no recuerde la 54321: era una galleta de chocolate muy apreciada por las madres que buscaban una merienda barata y, según la broma, nutritivamente equilibrada para la fiambrera de sus hijos.
Creo que se recuerda tanto por su singular campaña publicitaria, que recuperó un clásico de Manfred Man con el mismo nombre… cambiándole la letra con ingenio.
5—4—3—2—1, 5—4—3—2—1
Primero, un bocado de auténtico chocolate con leche, 5—4—3—2—1
Después, el crujido ligero del arroz inflado, 5—4—3—2—1
Mastica, mastica el caramelo de encima, 5—4—3—2—1
Ajá: también hay oblea y fondant, 5—4—3—2—1
5—4—3—2—1, 5—4—3—2—1
Si quieres ver el anuncio, entra en http://www.youtube.com/watch?v=ezLzflX6r5Q – los aficionados más observadores quizá reconozcan a Ted Rodgers, del popular concurso 321, parodiando su gesto característico con la mano.
Lo curioso es que no recuerdo haber comido una 54321, pero gracias a la canción sé EXACTAMENTE qué llevaba. Me propuse recrear una 54321 siguiendo la letra. Y además, como buscaba una creación interesante, quise aprovechar la fascinación de los niños de mi calle por el cartel de este sitio que llevo en la furgoneta para prepararles algo que repartir cuando vinieran a pedir caramelos en Halloween.
Necesitarás:

3 kg de chocolate con leche – £3
Una caja de cereales de arroz inflado (los baratos, tipo Krispies) – 99p
48 barritas de oblea Blue Riband – £1.98
Dos bolsas de caramelos blandos baratos – 56p
Una bolsa de gominolas Scooby Doo Spooky Snack – 99p
Coste total – £7.52
Preparación:
1. Sin saber en qué orden iban los ingredientes, improvisamos. Supusimos que la «oblea y el fondant» serían la crema de una Kit Kat (o algo parecido), así que opté por barritas ya hechas de oblea con ese relleno. En el pasillo de galletas elegimos las Blue Riband porque había una oferta de muchas unidades.

2. Usé las barritas como bloques de construcción. Las abrí todas, las apilé y las pegué con chocolate fundido. Fue un trabajo largo y aburrido, pero al final quedó estupendo.

3. Tocaba la cobertura de caramelo masticable. Desenvolví todos los caramelos y los fundí en el microondas. ADVERTENCIA: los caramelos baratos fundidos están EXTREMADAMENTE calientes y pueden quemarte la piel. Ni se te ocurra meter el dedo para probarlos: sería como tocar cera fundida, pero diez veces peor. Para evitar quemaduras de tercer grado, extendí el caramelo sobre el montón de chocolate.

4. Entonces surgió la duda: ¿dónde iba el «arroz ligero y crujiente»? Mezclamos el arroz inflado con chocolate fundido y lo untamos por fuera. Solo después encontramos el viejo anuncio en internet: el corte muestra claramente que el arroz iba en una capa justo bajo el chocolate exterior. Me fastidió, porque lo mío parecía más bien un Toffee Crisp.

5. Un poco decepcionado, me volqué en las gominolas Scooby. Las que compré venían en dos variedades, 5 de cada una. Me animó mucho, porque me obsesionan los patrones y pude alternarlas perfectamente encima.

6. Aquí se ve el corte. El caramelo estaba muy, muy duro de masticar y la base de chocolate tenía aproximadamente una pulgada de grosor. Hizo falta un enorme cuchillo de pan para abrir semejante monstruo.

7. Quise diseñar un envoltorio con letras espeluznantes y el lema «cinco sustos por barrita» (inspirado en el anuncio de la 54321). Se me dan bien las imágenes, pero no sé imprimirlas al tamaño correcto. Gasté un cartucho entero de tinta intentándolo y me rendí. Este era el diseño; creo que habría quedado genial si hubiera sabido hacerlo.
8. Ya teníamos una barrita gigante de Halloween. ¿Cómo difundir Pimp That Snack mientras los niños llegaban a la puerta con máscaras baratas de Scary Movie para pedir dulces? Dándoles un trozo de esta delicia retro envuelto en papel de aluminio con la siguiente etiqueta.

9. Tal vez te preguntes por qué no hay fotos de niños disfrazados sonriendo con su 54321. Las pocas que hice quedaron demasiado oscuras: me emocioné tanto con el efecto de la calabaza iluminada que olvidé encender la luz del porche.