«GM Banana Split»
Un banana split gigante hecho con gelatina de plátano
Ingredientes:
Muchos plátanos
Cristales de gelatina vegetal (para las dos personas vegetarianas del equipo)
Chocolate
Helado (solo encontramos vainilla)
Dulces de colores variados (virutas gigantes)
Salsas de chocolate y fresa para helado
Coste aproximado: unas 8 libras
Después del fracaso monumental de nuestro primer intento, el equipo creyó que había llegado la hora de volver a probar. Durante una salida nocturna, Pimp Anus propuso hacer un banana split y, como se suele decir, el resto es historia.
El banana split es un postre tan legendario que tres ciudades de Estados Unidos se atribuyen su invención. Sin embargo, se suele aceptar que, en 1907, Ernest Hazard partió un plátano por la mitad y lo colocó en un plato. Lo sirvió con varios sabores de helado y coberturas, pero solo meses después se le ocurrió pelar los plátanos: le dijeron que las pieles disuadían a las señoras.
Terminada la lección de historia, nos pusimos manos a la obra. Reunimos ingredientes de todos los rincones del norte de Surrey y trabajamos acompañados de una música poco propia de nuestro equipo.

Ahí apareció el primer problema. Nadie en el equipo sabía gran cosa de ingeniería genética, así que tendríamos que fabricar artificialmente el plátano gigante. Una búsqueda rápida en Google (el mejor amigo de quien hace snacks gigantes hoy en día) nos dio una receta de crema de plátano que, según decían, cuajaría como una gelatina. En la misma web había una receta de crema batida de carne en conserva, que guardamos por si se producía un holocausto nuclear.
Primero cortamos los plátanos. Mezclamos el plátano con agua hirviendo y cristales de gelatina hasta obtener una masa con aspecto de vómito de gato. Como la batidora era demasiado pequeña, repetimos esta fase cinco veces para hacer un plátano suficiente grande.

Vertimos la mezcla en una fuente para horno y la dejamos enfriar.

Con precisión de laboratorio, esculpimos la masa de plátano para que se pareciera más a su hermano pequeño. Fijaos: las uñas pintadas son imprescindibles para un snack gigante perfecto.

Como no teníamos una cuchara para helado gigante, usamos el puño de Nicky, con toda la higiene posible.

Después de colocar artísticamente el helado, repartimos trozos de chocolate y dulces (virutas gigantes) y muchísima salsa. Como nos gusta el sol (y para que el perro limpiara los restos), pusimos el postre en el césped para fotografiarlo y comerlo.
La foto de portada
Junto a su hermanito

Un equipo hambriento es un equipo contento, sobre todo cuando el postre basta para 20 personas. Por increíble que parezca, estaba rico e incluso sabía a plátano. Fijaos en que se vuelve marrón (prueba de que es plátano de verdad). Estamos pensando en presentar nuestro plátano modificado genéticamente al Gobierno de Estados Unidos para alimentar a los niños etíopes que pasan hambre.

La foto después. Se cree que murió en un tiroteo desde un coche.
