«Monster Tea Cake»
Un Tunnock’s Teacake gigante de chocolate y malvavisco
El teacake monstruoso
Ah, el humilde teacake. No el bollo con pasas: el de Tunnock’s, con chocolate, malvavisco y galleta de mantequilla. Es una combinación infalible, pero tan pequeña que decidimos agrandarla.
Ingredientes; aviso, ¡no es barato!

10 cucharadas (142g) de mantequilla sin sal
¼ taza de azúcar glas
1½ cucharadas de azúcar
¼ cucharadita de sal
1½ tazas de harina de trigo
6 bolsas grandes de botones de chocolate Cadbury (£1.18 cada una en Asda)
6 tarros de crema de malvavisco Fluff (£2.25 cada uno en Selfridges; ¡qué elegancia!)
Molde de tarta de 10 pulgadas
Ensaladera abovedada
Si no conoces Fluff, es una crema de malvavisco de New Hampshire; por eso tuvimos que ir a Selfridges. Evita el trabajo de hacerla y sabe estupendamente. Supongo que podrías fundir nubes para lograr algo similar, pero por la densidad final quizá harían falta 10-15 bolsas.
Primero hicimos la galleta: batimos mantequilla, azúcar, azúcar glas y sal hasta ablandarlos e incorporamos la harina amasando.

Apretamos la masa contra la base del molde y la horneamos (150C durante unos 45 minutos). ¡Repostería de verdad!
Quedó una base de galleta estupenda y sabrosa. Con el molde adecuado, incluso lleva el dibujo de la base de un teacake, aunque luego no se vea. Los detalles cuentan. Si tienes más mano, quizá no se te tueste ligeramente como a nosotros:

Después vino el chocolate. Otros creadores han visto que Cadbury puede dificultar los proyectos grandes porque cuaja antes de terminar, pero aquí eso nos convenía. Los botones Cadbury eran ideales: pequeños y fáciles de fundir, además de apetecibles para picar.
Fundimos 4 bolsas de botones y pintamos el interior de la ensaladera (IMPORTANTE: forrada de aluminio o celofán; el aceite no ayuda a desmoldar, como comprobamos al tener que volver a fundir el chocolate y repetir el paso).

La pusimos unos minutos en el congelador y luego volvimos a repartir el chocolate por dentro. Hay que hacerlo un par de veces para que cuaje lo suficiente y no resbale al fondo. Al final queda una cáscara firme.
Conviene comprobar ya que la cáscara sale del bol: con suerte tendrás una media esfera lisa de chocolate. Después vuelve a colocarla con cuidado dentro.

Regresamos a la galleta: fundimos otra bolsa de botones, pintamos la base y los laterales y la enfriamos para endurecer el chocolate:

Llegó el ingrediente especial: vaciamos los 6 tarros de Fluff dentro de la cáscara.

Debería bastar para llenarla, aunque, como veremos, quizá no para evitar una tragedia.
Solo quedaba una bolsa de botones. La fundimos y pintamos el exterior de la base de galleta; luego le dimos la vuelta sobre el bol con la cúpula (que lo haga un adulto o alguien con cierta destreza, como tu pareja; así tienes las manos libres para hacer fotos y reírte de sus dedos pegajosos).
Ahora puedes dar la vuelta a todo, pero llega la tragedia (o la gravedad): no hay suficiente malvavisco en la cúpula y su textura pegajosa tira del techo del teacake hacia abajo.

La cosa empeora: el malvavisco se escapa entre cúpula y base. La superficie lisa acaba llena de parches de chocolate de emergencia para poder hacer la foto comparativa.

La tradición exige una foto del corte. Nos atrevimos a abrirlo, pero se agotaron las pilas de la cámara justo entonces. Al cambiarlas, el malvavisco que rebosaba ya había cubierto la sabrosa base.

Y tuvimos que devolverlo rápidamente al bol antes de que toda la encimera quedara cubierta de esa sustancia blanca…
Duró poco, pero lo consideramos un éxito, sobre todo porque sabía muy bien. Como decía, ¿qué podía salir mal?