Pimp That Snack

«Damn Good Danish»

Una espiral danesa gigante de fruta y frutos secos

Tras el éxito de nuestro «Mega Massive Mars», decidimos afrontar otro reto de dulces gigantes, esta vez sin chocolate. Buscamos con atención en un libro de recetas para panificadora y encontramos una de pastas danesas que parecía perfecta.

Necesitábamos estos ingredientes:

1 huevo
1 cucharada sopera de agua
8 onzas de harina de fuerza
1 cucharadita de canela molida
4 cucharadas soperas de azúcar extrafino
6 onzas de mantequilla
1/2 cucharadita de sal
11/2 cucharaditas de levadura seca
3 onzas de albaricoques secos y pasas
2 onzas de nueces pecanas
1 yema de huevo
2 cucharadas soperas de azúcar glas
1 cucharada sopera de zumo de naranja

«Damn Good Danish», photo 1 of 9

La receta decía que daba para 12 pastas danesas normales, así que pensamos que haciendo solo 1 con toda la masa tendría las proporciones adecuadas. Pusimos el agua y el huevo en la cubeta de la panificadora y añadimos harina, azúcar, canela, mantequilla, sal y levadura.

«Damn Good Danish», photo 2 of 9

1 hora y media después, la masa estaba hecha, pero tenía un aspecto raro. Al repasar los pasos vimos que solo había que añadir una onza de mantequilla. Intentamos absorber parte de la grasa con papel de cocina. Como era de esperar, no funcionó, pero seguimos adelante.

«Damn Good Danish», photo 3 of 9

Dejamos enfriar la masa en la nevera mientras preparábamos el relleno. En un bol batimos mantequilla, azúcar y canela, y por separado picamos finamente los albaricoques y las nueces pecanas.

«Damn Good Danish», photo 4 of 9

La masa, todavía bastante pringosa, se estiró en una tira larga y fina, se cubrió con la mezcla de mantequilla y azúcar y se espolvoreó con fruta y frutos secos.

«Damn Good Danish», photo 5 of 9

Enrollamos la lámina de masa como un cilindro con el relleno dentro y después la doblamos en espiral con la forma clásica de una pasta danesa.

«Damn Good Danish», photo 6 of 9

La dejamos levar en el horno media hora aproximadamente. Luego ya estaba lista para hornear. Solo faltaba pintarla (con una mezcla de yema y agua batidas) y esparcir por encima nueces y pasas.

¡Solo veinte minutos después había crecido muchísimo! Nuestra pasta danesa ya tenía el tamaño de un plato. Tras echarle glaseado y la cereza habitual encima (en nuestro caso, 4 cerezas juntas), ¡habíamos hecho una pasta danesa condenadamente buena!

«Damn Good Danish», photo 7 of 9

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«Damn Good Danish», photo 9 of 9

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