«Vast-ennese Whirl»
Una galleta vienesa gigante con mermelada y crema
Ingredientes
Para cada disco: 40 onzas de mantequilla, 50 onzas de harina, 10 onzas de azúcar glas
Además: un tarro de mermelada de fresa y 12 onzas de mantequilla y 6 onzas de azúcar glas para la crema de mantequilla
También compramos dos bandejas de pizza para hornearlos.

Coste aproximado: £9.66 (más £7.98 por los moldes)

Después de repasar Pimp That Snack para encontrar algo que nadie hubiera hecho aún, elegimos una Viennese Whirl gigante. Preparamos este dulce de la antigua realeza austrohúngara para el Macmillan Coffee Morning del trabajo: la galleta vienesa más grande del mundo para la mayor jornada de café solidaria.

Primero medimos los ingredientes de un disco y forramos los moldes con papel de horno.
Después usamos la fiel batidora de mano de Laura para batir la mantequilla con el azúcar. Enseguida empezó a zumbar de forma inquietante y a echar humo por el esfuerzo.

Pasamos a una cuchara de madera. También era duro, así que acabamos usando las manos.

Tamizamos la harina y, tras amasar un buen rato, la masa quedó estupenda.
Claire dio forma a la masa en el molde y dibujó con arte la espiral.

Repetimos el proceso para hacer el segundo disco.
Los horneamos a 150ºC durante 1 ½ horas y salimos a cenar pescado mientras se cocinaban.

Salieron dorados y con una pinta estupenda.
Sin batidora, Claire tuvo que llevarse a casa el azúcar glas y la mantequilla del relleno para prepararlo con la suya.
Nos daba miedo montarlo en casa y transportarlo al trabajo, así que lo armamos en la sala del personal. Untamos la mermelada en una mitad…

Y la crema de mantequilla en la otra.

Después juntamos los dos discos como un sándwich.


La bestia medía 36cm de diámetro y empequeñecía a su pariente normal.
Pensábamos usarla para el concurso «Adivina el peso de la tarta», así que la llevamos a la sala de impresión para pesarla en la máquina de franqueo. Pesó 6.572kg (o 7.225kg con el molde).
¡Aquí estamos en el Coffee Morning con nuestra gigantesca Viennese Whirl!

La persona que ganó el concurso la repartió entre el personal, y a todos nos dolió el estómago durante el fin de semana.

¿No tiene una pinta apetecible?