«Sir Munchalot»
Un Munchies gigante de chocolate, galleta y caramelo
Peso:
Munchie = 10g
Sir Munchalot = +1000KG (¡fuera de la escala de nuestra báscula!)
Coste estimado: £3.15 (una ganga)
Calorías: ¡miles!
Ingredientes:
4 tabletas grandes de chocolate (200g cada una)
Un paquete de galletas Digestive
Un envase de nata ligera
2 porciones de mantequilla, una cucharada de azúcar y un par de cucharadas de Golden Syrup.

¡En pie, Sir Munchalot!
Ha llegado el caballero de los Munchies.
Preparaos para caer ante este «caballero de la mesa cuadrada y chocolatosa». Sir Munchalot nunca ha sido vencido: ni Ginebra pudo resistirse a su tronco de chocolate. Vosotros tampoco podréis.
La leyenda comienza en una cocina muy limpia…
Emprendimos nuestro viaje épico a Tesco Express a las 9:30 y llegamos un minuto después. Cambiamos nuestras monedas ganadas con esfuerzo por todo el chocolate que pudimos, ignorando las miradas extrañas: era por una causa noble.
De vuelta en nuestra humilde morada, fundimos 2/3 de la enorme cantidad de chocolate necesaria y vertimos 1/2 de esa parte en el molde de Munchie. (Como decidimos agrandarlo por impulso, solo encontramos un molde rectangular, pero así obtienes más Munchie por tu dinero). Lo metimos en el congelador durante 10/15 minutos. Para formar los lados colocamos un recipiente de plástico dentro del molde, sobre la base recién congelada. Después vertimos el resto del chocolate ya fundido alrededor del recipiente. ¡Cuidado, la historia está a punto de ponerse pegajosa!
Lo devolvimos con cuidado a su helada guarida.

Ahora viene lo divertido…
Trituramos medio paquete de galletas Digestive a golpes con una maza, aprovechando para soltar tensiones. Si no tenéis una, ¡también sirve un rodillo! AVISO: NO USÉIS MARGARINA BAJA EN GRASA; SABE FATAL Y ADQUIERE UN COLOR RARO. Mezclamos las migas con mantequilla fundida, les dimos forma de galleta grande y las metimos en la nevera.

Sacamos el molde del congelador y usamos la fuerza bruta para liberar el recipiente de plástico de las garras de chocolate de Sir Munchalot. Vertimos en el molde el caramelo ya frío y lo devolvimos al congelador.
Aprovechamos para sentarnos a tomar una taza de té mientras veíamos Neighbours (ejem… en realidad fuimos otra vez a Tesco porque habíamos subestimado el tamaño y la cantidad de chocolate necesarios).
Fundimos el chocolate restante y, mientras tanto, sacamos a Sir Munchalot de su helada guarida y colocamos su crujiente corazón de galleta sobre el tierno centro de caramelo (¡admitidlo, todos los caballeros tienen uno!). Casi estaba terminado…

Vertimos encima el chocolate fundido y lo alisamos. Volvió al congelador para que se endureciera su armadura antes de exhibirse en todo su esplendor.

¡Había nacido un guerrero! ¡Habíamos llegado a nuestro CARAMELOT!

ñam… ñam… ñam… ñam… ñam… ñam… ñam… ñam
(¡AVISO! Dejad de comer cuando os encontréis mal; nadie debería intentar comerse este monstruo de una sentada).
Disfrutadlo.