Pimp That Snack

«Monster Munchie»

Un Munchie gigante de chocolate, caramelo y galleta

Cuando decidí hacer mi primera creación gigante, quería lo que cualquiera: convertir algo pequeño y corriente en algo ENORME y ridículamente impresionante, solo para que la gente dijera «¡Pero qué grande!».

Mis amistades, en cambio, solo repiten que me sobra tiempo libre. No entienden el reto ni el logro de crear una chocolatina genéticamente modificada.

¿Qué hacer? Me gustan los Munchies y son muy pequeños, así que descarté otras ideas y decidí reproducir uno con fidelidad, ¡LO MÁS GRANDE POSIBLE!

Primero, los ingredientes:

10 tabletas de 200g de chocolate con leche Tesco
2 bolsas de 200g de toffees Tesco
1 envase de 284ml de nata para montar Tesco
2/3 de un paquete de galletas Tesco Shorties
mantequilla
leche

«Monster Munchie»: monster munchie it's alive!

Coste aproximado: £6.50. Sí, fui a lo barato, ¡pero es muchísimo chocolate! Y no está mal: no es chocolate de repostería. Diría que está al nivel de Nestlé.

Utensilios:

Molde de horno de 20cm x 20cm x 7cm
bandeja de horno normal
papel de horno
espátula de repostería. Mi padre siempre decía que hay una herramienta para cada trabajo, y esta sirve para este trabajo tan pringoso
varios cuencos y cacerolas

1/ Primero, untad con mantequilla el revestimiento de las bandejas y forradlas con papel de horno.

«Monster Munchie»: monster munchie it's alive!

2/ Fundid MUCHO chocolate en una cacerola. Por la cantidad, no usé el método del vapor (además, tuve que volver a comprar chocolate a la mañana siguiente de una noche algo achispada). Añadí un chorrito o dos de leche para empezar a fundirlo y luego fui incorporando más chocolate a la masa líquida.

«Monster Munchie»: monster munchie it's alive!

3/ Verted el chocolate fundido en el molde y alisadlo un poco hacia arriba por las paredes para que las siguientes capas se adhieran. Dejad un grosor de alrededor de un centímetro en el fondo, que será la parte de arriba.

Para enfriarlo antes lo puse en el fregadero mientras abría otra botella de vino. Ah, y mi pareja quiere que os diga que el fregadero normalmente no está tan sucio. (Sí que lo est… ¡ay!).

«Monster Munchie»: monster munchie it's alive!

4/ Trituré unos dos tercios del paquete de galletas en un cuenco con el extremo de un rodillo. Mucho más liberador que un robot de cocina. Pasé las migas a una cacerola y fundí con ellas unos 75g de mantequilla hasta obtener una mezcla que, al apretarla en la mano, quedara hecha una bola.

«Monster Munchie»: monster munchie it's alive!

Envolvedla como una bola en film transparente, metedla en la nevera y empezad a fundir el toffee.

«Monster Munchie»: monster munchie it's alive!

Debo decir que ya había dejado de lamer la cuchara. Estaba disfrutando de mi segunda botella de vino, un chianti comprado en Venecia, y empezaba a preguntarme si terminaría aquella noche, si llegaría a terminar alguna vez y si soportaría más chocolate. La tarea había cambiado: yo contra el Munchie. Sabía qué quería hacer y tenía que mantener la cabeza despejada. Glup.

5/ Fundí el toffee en una cacerola y añadí aproximadamente media pinta de nata para montar, removiendo hasta lograr un caramelo más blando. Quiero que este monstruo SEA un Munchie gigante en todos los sentidos, así que la consistencia de la galleta y del relleno de caramelo es FUNDAMENTAL. Qué obsesión con los detalles.

«Monster Munchie»: monster munchie it's alive!

6) Ya había pensado en el interior del Munchie y la forma de su contenido. A las 3 de la madrugada, con unas cuantas copas encima, casi olía como el interior de uno, así que podía imaginarlo. Necesitaba un cuenco que encajara bien dentro del molde para dejar un hueco para el caramelo y, dentro de ese hueco, espacio para la bola de galleta.

Mientras el molde se enfriaba en el fregadero, puse un cuenco en su interior (envuelto en film transparente) para crear el hueco del caramelo y vertí más chocolate por los lados hasta casi el borde superior del cuenco (un poco por debajo del borde del molde). Metedlo inmediatamente en la nevera.

«Monster Munchie»: monster munchie it's alive!

7/ En la otra bandeja formé un cuadrado que encajara sobre el molde: sería la base del Munchie. Para hacerlo usé un palillo chino forrado de papel de aluminio y trozos de cinta adhesiva. Vertí en él todo el chocolate fundido que quedaba de la montaña de cacao de mi cocina, formando una capa de unos dos centímetros. A la nevera. Nota mental: necesito una más grande, o dejar de hacer dulces gigantes el día de la compra semanal.

«Monster Munchie»: monster munchie it's alive!

8/ A la mañana siguiente, tras 5 horas de sueño, iba a terminar aquello por pura fascinación morbosa. Me atrevía a pensar que quizá funcionaría.

Saqué todo de la nevera. Retiré el cuenco del molde, dejando el hueco para el caramelo. Salió despacio pero sin problemas. ¡Qué alegría! Quité el film y ya estaba listo para rellenar.

«Monster Munchie»: monster munchie it's alive!

9/ El caramelo estaba en un cuenco del mismo tamaño que el hueco al que iba destinado. Era espeso, se aferraba con fuerza al papel de horno y eso era buena señal: la consistencia era perfecta. Incliné el cuenco sobre el hueco y pasé un cuchillo largo por detrás, despegando el caramelo del papel para que cayera dentro.
Enseguida dejé caer la bola de galleta, ya muy compacta, y rebajé un poco su parte superior para dejarla al nivel del borde del molde. ¡Y listo!

«Monster Munchie»: monster munchie it's alive!

10/ Poned firmemente sobre el molde la base de chocolate hecha en la bandeja. (No encajaba a la perfección. Si me vierais con una sierra circular… Mantengo a B&Q en el negocio de la madera).

Sellé la unión con los restos de chocolate fundido de la cacerola que no había lavado desde la noche anterior. Y ahora, A LA NEVERA.

«Monster Munchie»: monster munchie it's alive!

11/ Cuatro horas después ya no podía retrasarlo más: el día del juicio. Lo volqué en mi plato más grande y retiré el papel de horno con facilidad (¿?). Tenía la confianza de quien estudia peluquería y hace su primer corte. Algo explotaría si tocaba… ahí… justo ahí…
Pero no. Todo bien. Ahí estaba en todo su esplendor. Cogí una regla metálica y un destornillador plano y grabé con muchísimo cuidado los cuatro cuadrados concéntricos de la parte superior. ¡Ahí lo tenéis!

El Monster Munchie. ¡Está vivoooo!
Aquí tenéis una fotito junto al original del que nació.

«Monster Munchie»: monster munchie it's alive!

El grande mide 20cm por lado, 7cm de alto y pesa 2.5kg. ¡Toma ya!

La foto imprescindible del corte, hecho con un cuchillo de trinchar que metí varias veces en agua caliente. Momento de la verdad… Vedlo por vosotros mismos.

«Monster Munchie»: monster munchie it's alive!

Espero que además sepa bien. La unión de ciencia y arte está aquí, hecha realidad, en mi nevera. Lo llevaré el lunes al 6.º cumpleaños de mi sobrina. Seguramente lo mirarán, lo pincharán y saldrán corriendo. No me importa.

El Monster Munchie. ¡Está vivo!

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