«Mega Double Decker»
Una Double Decker gigante de turrón y cereales con chocolate
Para cualquier entendido en Double Decker es fundamental la calidad del turrón
empleado. El turrón bicolor o «sueco» está en el extremo inferior de lo
aceptable: no tiene el sabor ni la textura correctos, lleva
frutos secos y sabe a la porquería barata que es. Pero para
esta creación gigante el único turrón disponible en tabletas
suficientemente grandes era de la variedad sueca.

Fundiendo chocolate a la antigua usanza. Con una cuchara.

Ya mezclado el chocolate con varios cereales triturados, vemos
que la Double Decker va tomando forma. Cuidado: alguien que no sepa lo que haces
podría pensar lo peor si te ve lavarte las manos después. Una
broma sobre haberle gastado una guarrada al cura del barrio quizá
despeje el malentendido.
Para compactar los cereales probamos varios métodos antes de
decidirnos por la tradicional pila de boles. Entre los métodos
descartados estaban los golpes de un gordo, el perro gordo, la abuela gorda,
una persona de baja estatura y el trasero de un inmigrante mexicano obeso (por motivos de
higiene y relaciones laborales). La prueba de este último método de compresión fue demasiado para
la Double Decker. Si prefieres ese método, te aconsejo comprar una sartén antiadherente
de camino al inevitable
juicio laboral. Probar el resultado es fundamental. Mi cara de éxtasis oculta que
no sabe en absoluto a Double Decker.

Ahora quizá convenga entrar corriendo en el baño justo después que tu novia,
dejar la Double Decker en el inodoro y volver corriendo abajo
gritando: «¡Cariño, no se va al tirar de la cadena!». Si no, aconsejo refrigerarla
una hora aproximadamente, hasta que cuaje.
El tamaño lo es todo. Como no tenía una Double Decker normal para compararla, usé un
rodillo. Por si aún no os hacéis idea del tamaño de mi barrita gigante,
mi cabeza es de tamaño normal y el rodillo tenía más o menos la longitud
de una barra de pan Mighty White.

El resultado final. Seguía sin cuajar después de tres horas y estaba destinado a
acabar remodelado sobre el mostrador de alguna carnicería desprevenida.
