«Hostess Cupcake»
Una magdalena de chocolate estadounidense en tamaño gigante
Hacer snacks gigantes no es fácil, pero era necesario: somos estudiantes de posgrado aburridos y necesitábamos algo de emoción. Así que decidimos hacer uno. ¿Pero cuál? ¿Qué dulce estadounidense impresionaría lo suficiente a nuestros vecinos del otro lado del Atlántico? Entonces se nos ocurrió: una Hostess Cupcake.

Aquí están todos los ingredientes que usamos. El coste aproximado fue de $15.00.
Primero preparamos el relleno de crema. Encontramos una receta en internet y cruzamos los dedos. Mezclamos leche, maicena, azúcar, yemas de huevo y vainilla, y lo cocinamos al fuego hasta que espesó. Después lo metimos en la nevera para que se enfriara. Por desgracia, quedó menos parecido a un relleno blanco y esponjoso y más a la crema bávara que llevan algunos donuts. ¡Pero no nos desanimamos! Seguimos con el bizcocho, esperando tener más éxito.

Con ayuda de Betty Crocker (solo lo mejor para nosotros), preparamos dos cajas de mezcla para bizcocho. Vertimos la masa en dos moldes redondos y en un molde de rosca para bizcocho angel food. Mmm… qué masa tan pringosa. Deliciosa a lo grande.

Al horno con ellos.

Dejamos enfriar los bizcochos y empezamos a montarlos. Pusimos uno redondo debajo y encima el bizcocho del molde de rosca. Agrandamos el agujero central para que cupiera más relleno. Fijaos en la grieta de la capa central: la hicimos a propósito para darle más credibilidad callejera.

Después colocamos encima la otra capa de bizcocho. Preparamos ganache calentando chocolate semiamargo de repostería con un poco de nata para montar y cubrimos con ella toda la monstruosidad. Por último, añadimos los rizos blancos que caracterizan a la Hostess Cupcake. Recortamos un poco los bordes y ya teníamos una magdalena gigante.
¿Que cuánto medía?

Aquí está nuestra creación gigante junto a la original.

Cortamos una porción de cada una para enseñar el delicioso relleno.

Por último, cortamos el monstruo en trozos. Fijaos en la cuña de Hostess Cupcake original: era la guarnición.
Hicieron falta unas 15 personas para acabar con ella. Todos nuestros compañeros de trabajo elogiaron semejante proeza culinaria. ¡Qué maravilla de chocolate!