«Wheat Crib»
Un enorme nido de Pascua de trigo triturado y chocolate
Aquí preparamos la madre de todos los dulces de Pascua: el nido de trigo triturado. Los ingredientes son sencillos: Shredded Wheat, chocolate y Golden Syrup.

Primero partimos el chocolate con las manos y lo fundimos en un bol sobre agua hirviendo hasta que quedó líquido y viscoso. Usamos 8 x 200g tabletas, es decir, 1,6 kilos de chocolate: ¡nada de porciones pequeñas!

Para alojar aquel nido monstruoso hicimos nuestro propio molde de magdalena, porque los comerciales eran carísimos. Papel vegetal y cinta adhesiva bastaron.

Mientras se fundía el chocolate, trituramos a mano el ingrediente principal: 27 galletas, barritas o como se llamen de Shredded Wheat. ¡2 libras gastadas en un instante!

Cuando el chocolate estuvo fundido lo añadimos al trigo triturado, que ya parecía el material que se pone en una conejera. Removimos hasta cubrir completamente todas las migas.

Para que el nido no fuera solo chocolate y paja, añadimos casi una lata entera de Golden Syrup de 454g y removimos. La mezcla parecía entonces algo que sale de una vaca, ¡y no hablamos de leche!

Cuando alcanzó la consistencia adecuada, como una boñiga de vaca, lo metimos en la nevera para que el chocolate cuajara.

Para entretenernos mientras esperábamos, como estudiantes nos echamos una siesta y después vimos Diagnosis Murder. 3 horas más tarde el nido estaba cuajado.
Pero ningún nido está completo sin huevos. En agosto casi ninguna tienda vende huevos de chocolate; por suerte, una tienda de chucherías tenía mini huevos y compramos 100g, además de otros un poco mayores que quizá estaban caducados, pero que sin duda se podían agrandar. Para hacerlos gigantes, los bañamos varias veces en chocolate fundido.

Los dejamos un rato en la nevera y descubrimos que no crecían mucho. Pero quedaba más chocolate fundido para comer, así que todo bien.

Cuando estuvieron bien duros, los cubrimos de glasa de distintos colores para imitar los mini huevos. Usamos mucho azúcar glas para obtener una capa gruesa y crujiente, y el colorante que quisimos.

De nuevo a la nevera para que la glasa se endureciera.

¡Ahora lo divertido: montarlo todo! Tras cuajar el nido en el bol, intentamos meterlo en nuestro molde casero, pero se desmigajaba. Así que lo encajamos en el molde, volvimos a ponerlo en el bol y lo llevamos otra vez a la nevera para que mantuviera la forma.
Por último, mientras los huevos aún estaban algo blandos, los pegamos al nido decorativamente. ¡Voilà: nido gigante terminado!

Y ahora, los datos científicos:

El volumen del nido es 14 veces mayor que el de uno normal de los boy scouts y pesa 36 veces más. ¡Menudo monstruo!