«King Chocolate Finger»
Unos enormes dedos de galleta cubiertos de chocolate
Decidimos crear un snack gigante, pero había un problema: no sabíamos
cuál. Después de unas copas elegimos una magdalena. Para resumir,
no salió muy bien (aunque fue mejor
que aquella magdalena gigantesca 😉
Para el intento 2 elegimos un dedo de chocolate. Iremos contando los cambios
que hicimos sobre la marcha.
Día 1:
Primero fuimos al supermercado por los ingredientes. Decidimos
seguir la receta de shortbread de Delia Smith porque parecía sencilla
y apetecible.
Ingredientes para la galleta:
Mucha mantequilla sin sal,
harina común,
sémola (nosotros
usamos arroz molido porque era lo único disponible),
azúcar extrafino dorado y
una pizca de sal.

Nos apartamos un poco de la receta al añadir
levadura química para aligerar la masa.
Para la cobertura pensamos que bastarían 9 tabletas de Dairy Milk.
Coste total: £17.71 (más £1.07 en productos para «investigar»)
Medimos una galleta de chocolate normal (unos 8cm x 1cm) y,
según los ingredientes, calculamos que nuestra versión sería
12 veces mayor (error número 1).
Para hacer un dedo de unos 3 pies de largo
teníamos que hornearlo en 3 partes y unirlas
después. Así lo hicimos.
Paso 1: bate la mantequilla. A temperatura
ambiente, y con la ola de calor, fue fácil.

Paso 2: añade el azúcar. No hace falta explicarlo.

Paso 3: incorpora el arroz molido, la harina y la levadura química.
(Tuvimos que mezclar con tanta energía que acabamos sin sentir
los brazos).

Paso 4: divide la masa en 3 porciones y enróllalas en papel de horno
para obtener cilindros lisos. ¡El perchero tiene más usos!

Paso 5: coloca los cilindros en una bandeja y mételos
en el horno a 150c durante unas 2 horas.

Paso 6: vuelve al paso 1 al ver que los cilindros
se han extendido y unido en 1 sola pieza. Vaya. Esta vez, en el paso 4,
envuélvelos en papel de horno como si fueran caramelos navideños para impedir que
se desparramen.
Pasadas 2 horas aún no estaban cocidos. Ya era tarde y
nuestra compañera embarazada quería acostarse. Decidimos
programar el temporizador del horno para que se apagara mientras
dormíamos, soñando con chocolatinas gigantes. Pensamos que
el enfriamiento lento terminaría de cocer la masa
por dentro (y funcionó estupendamente).
Día 2, 4:34pm, en la casa del King Finger:
Al desenvolver los cilindros vimos, con pesar,
que, aunque estaban perfectamente cocidos, se habían
aplanado un poco. No queríamos hornear más
masa, así que recordamos una frase de un viejo sketch de Monty Python:
«Adopta, adapta y mejora». Cortamos cada
cilindro en dos mitades (como tuve que aclarar a mi
compañero).
Así obtuvimos 6 dedos de chocolate de más de un pie de largo,
algo aceptable. Pero al reducir el tamaño sabíamos que
el resultado tenía que parecerse mucho al original:
no bastaría con extender chocolate por encima. Había que
cuidar cada detalle.

Paso 1: cubre la galleta con chocolate y alísalo cuanto
puedas.

Paso 2: métela en el congelador.
Paso 3: con un cuchillo caliente recorta el chocolate sobrante de la
base. Dale esos trozos a nuestra compañera embarazada: no se desperdicia nada.

Paso 4: con el mismo cuchillo raspa las zonas elevadas para dejarla
lo más plana posible.
Paso 5: moja papel de cocina en agua caliente y alisa
la superficie.

Seguro que estaréis de acuerdo en que el King Chocolate Finger se parece muchísimo
a su hermano pequeño y merece ser contemplado.


Y, para que conste, ¡estaba buenísimo!