«Giant Gummi Cola Bottle»
Una botella gigante de gominola de cola bicolor
Después de ver Great Gummi Project 2 (http://www.pimpthatsnack.com/project.php?projectID=366), decidimos probar nuestro propio snack gigante. Como ya se había hecho el oso de gominola, elegimos una botella de gominola de cola enorme.
Lo que usamos:
unos 2kg de gominolas de botella de cola
1 botella de Coca-Cola de 2.25l
varios objetos afilados
El primer paso hacia la locura fue encontrar una tienda que vendiera gominolas de botella de cola. Parece fácil, ¿verdad? Pues tardamos cerca de una hora recorriendo varios supermercados (unos 4) hasta encontrar uno. Al parecer no abundan aquí en Nueva Zelanda. Casi agotamos sus existencias de gominolas, compramos una botella de Coca-Cola y volvimos a casa. La compra nos costó en total unos $20NZD.

El segundo paso consistió en cortar meticulosamente todas las botellitas por la mitad y separar sus dos colores, porque queríamos que la versión gigante también fuera bicolor. Tardamos alrededor de media hora, con unas 3 personas trabajando a la vez de media (éramos 4). Después les lavamos el azúcar para que no quedaran grumos arenosos al fundirlas.

A continuación necesitábamos un molde. Nos bebimos la Coca-Cola y cortamos la botella por la mitad, lo cual fue más difícil de lo que parecía. Cortamos también un trocito de plástico que sirviera de separador entre la parte clara y la oscura.

El cuarto paso fue fundir las gominolas. No miré el reloj, pero no parecieron tardar mucho en adquirir una consistencia tibia y viscosa. No queríamos calentarlas demasiado por miedo a que el plástico se derritiera o deformara al verter la mezcla. Aquí debo señalar que el olor de las gominolas fundiéndose es EL MEJOR OLOR DEL MUNDO.

Cuando la mezcla quedó sin grumos, la vertimos en el molde procurando no mezclar los colores. Visto después, tendríamos que haber untado el molde con algo que evitara que se pegara: desmoldarlo resultó difícil. Por lo demás, el vertido fue bien. Cuando llenamos ambos lados, retiramos el separador y los dos colores se unieron sin apenas desbordarse.
Luego dejamos la gominola en la nevera para que volviera a solidificarse. Pasó allí casi 24 horas porque nos distrajimos con otras cosas, aunque estoy bastante seguro de que podríamos haberla sacado del molde mucho antes.

Por fin llegó el momento y se notaba la emoción. Reunimos a las tropas y emprendimos la épica tarea de desmoldar la gominola. Tardamos cerca de una hora porque se pegaba a los lados (como ya he dicho). Al final optamos por retirar tiras de plástico en vez de intentar sacar la pieza entera de una vez.

Tras una hora de lucha, conseguimos retirar la última pieza del molde. El pueblo se regocijó y celebró a aquel monstruo tan apetitoso. Después cubrimos de azúcar la botella gigante para que se pareciera a su versión pequeña.

…y aquí está el resultado final con sus creadores, ¡en todo su esplendor!
Disfrutad de las ganas de comerla que probablemente os entrarán; espero que os anime a hacer vuestra propia creación gigante.