Pimp That Snack

«Drifter»

Dos barritas gigantes de oblea, toffee y chocolate

Tras varias semanas planeando un snack gigante, un amigo y yo buscamos uno que nadie hubiera hecho aún. Al final elegimos el Drifter.

Para ser los primeros en hacer un Drifter gigante, teníamos que darnos prisa. Me tocó pensar los ingredientes y salir a comprarlos. Fueron estos:

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3 bolsas de caramelos de toffee blandos
1 bolsa de 500g de azúcar extrafino
2 paquetes de obleas para helado
2 paquetes de chocolatinas
1 tarrina de margarina
1 bote de cacao soluble

Compré todo con tanta prisa que las bolsas pasaron una semana en la cocina.

Las circunstancias cambiaron y quedó claro que ya no sería un trabajo en equipo. ¡Tendría que hacer el Drifter yo solo!

Tras una semana de «cuidadosa reflexión», llegó el momento de convertir aquella idea en realidad.

Empecé mezclando una cucharada de margarina con mucho azúcar extrafino y algo de cacao soluble en un cuenco pequeño. Así hice la misteriosa pasta de chocolate que une las obleas en tantas chocolatinas.

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La pasta sería el cemento de mi «muro de obleas». Unté tres obleas y las puse juntas a lo largo. Para la siguiente capa las desplacé, como ladrillos de una pared. Repetí hasta tener diez capas.

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Fue un proceso largo y, al final, aburrido. Sabía que tendría que repetirlo para la segunda barrita, pero sufrí por la noble causa del snack gigante.

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Con las obleas listas, llegaba lo divertido: ¡fundir cosas!

Unté una fuente Pyrex con margarina, con la vana esperanza de que el toffee no se pegara. Ya, claro. Desenvolví caramelos hasta llenar el recipiente y lo llevé al microondas.

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Calenté los caramelos primero 30 segundos y luego en tandas de 10 segundos hasta fundirlos. Vertí el toffee caliente sobre la primera barrita, en exceso para que escurriera por los lados y la cubriera entera. Intenté tapar los huecos con una espátula, pero había subestimado lo difícil que es manejar el toffee fundido.

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Repetí con la segunda barrita. Mientras vertía el toffee vi que quizá no quedaba suficiente para cubrirla; además ya no fluía tan bien al enfriarse, pese a tenerlo sobre una cacerola de agua hirviendo.

Conseguí cubrir la segunda, aunque quedó algo desastrosa. Pensé que podría recortarla cuando se enfriara.

Metí ambas barritas en la nevera para enfriarlas mientras fundía el chocolate de la capa final.

Ya frías, corté el toffee sobrante con un cuchillo grande y afilado.

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Lavé el recipiente del toffee para fundir el chocolate. Usé aproximadamente 10 chocolatinas pequeñas, troceadas para que se fundieran más deprisa.

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Vertí el chocolate fundido sobre las barritas igual que el toffee, cubriendo lados y extremos y extendiéndolo por los huecos. Resultó mucho menos fluido de lo que esperaba.

Las devolví a la nevera.

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Las dejé allí toda la noche: el chocolate fundido, además de fluir menos de lo pensado, tardaba mucho más en enfriarse. (¿Será que no tengo ni idea?)

A la mañana siguiente recorté el chocolate sobrante de las bases y puse las dos barritas juntas. ¡Voilà, un Drifter gigante!

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